viernes, 11 de octubre de 2013

Hoy hace aproximadamente un año...

Hoy hace aproximadamente un año, que hice mi primera entrevista de trabajo en Madrid.

Yo que me había venido totalmente confiada de que no necesitaría buscar trabajo por que habría plazas en algún céntrico restaurante de la cadena...

La cuestión es, que tras un mesecillo de "vacaciones" semiculturetas por la capital, me vi sin trabajo, sin tiempo y con un alquiler que no me podía permitir.

Tras crear varias versiones de currículum, actualizar mi perfil en todos esos portales de empleo, y actualizar mi estado de facebook, me dispuse a patearme el laberíntico entorno que me rodeaba. No era una mala escusa para entrar a esos flujos de transito cotidianos, que hasta ese momento había observado desde fuera.

Tras varios días de impotencia, de tensión, de comprobar que el teléfono tuviera el volumen puesto, etc., por fin llamaba un número desconocido.

Entre histeria y emoción, descolgué y hablé con esa voz temblorosa que te sale cuando intentas parecer tranquila y segura.

Recuerdo la conversación como algo así:

- Buenos días, ¿Hablo con Rocío Velázquez?
- Si, soy yo.
- Hola, la llamo del Hotel ..., nos ha llegado su currículum y estaríamos interesados en hacerle una entrevista.
- Claro, cuando quieran!
- Le explico, estamos buscando cubrir una vacante en el área de recepción. Hemos visto en su currículum que tiene experiencia en agencias de viaje, en atención al público, y haciendo tareas administrativas, ¿No es así?
- Si, la tengo.
- También, posee un nivel de ingles medio, habla algo de Francés y Catalán.
- Si.
- ¿Podría venir hoy, sobre las 13?
- Si claro, sin problemas.
- Bueno, pues la espero a las 13, pregunte por (...). Hasta ahora, un saludo.
- Saludos!!.

Colgué el teléfono, juraría que había entregado mi currículum de camarera en ese sitio. No me podía creer que me llamaran para recepción. Y no tenía ropa adecuada para presentarme.


Tras intentar varias combinaciones, y pedirle ropa a mi compañera de piso, decidí ir con sandalias y mi típico vestido blanco roto, que a día de hoy se encuentra un poco deteriorado.
Me maquillé sutilmente, y salí currículum en una mano y dedos cruzados en la otra, con la esperanza de que mi suerte cambiara en ese momento.

A pesar de la odisea que me suponía llegar a cualquier sitio en ese momento, llegué puntual a la entrevista, me hicieron pasar a una especie de sala de juntas, dónde esperaba un señor que rozaba los 60 años. Me hizo sentar mientras hacía un repaso diagonal a mi currículum.

- Bueno, cuéntame...

* ¿Qué te cuente? Definitivamente no tenía esta entrevista preparada, pero no era la primera vez que realizaba una entrevista de trabajo, y no se me da especialmente mal hablar en público... No recuerdo exactamente cuales fueron mis palabras, ni como se desarrolló la conversación, pero cada vez iba quedándome más claro que no encajaba en el perfil que ellos estaban buscando.

Tras explicar que había venido a Madrid a realizar un máster en Investigación y Creación artística, y conversar sobre lo difícil que es abrirse paso en ese mundo, y de la elección / necesidad de combinar los estudios con trabajo, en lugar de buscar otros métodos en los cuales poder invertir más energía en un propósito concreto, me dijo:

- Rocío, a pesar de tener un currículum muy interesante, no eres el tipo de empleado que estamos buscando en estos momentos. Sin embargo, te voy a dar la oportunidad de que me convenzas de lo contrario.

* Dioss, ¿En serio?.

Tras soltar varios argumentos, y ver la cara de "preocupación" del entrevistador, me callé sabiendo que ese puesto no era para mí. Se me quedó mirando y cogió un folio en blanco, y tras deleitarme con frases de refuerzo positivo, se dispuso a explicarme el porqué no me cogía.

- Existen 3 perfiles de personas / trabajadores, que no tienen que ver con la experiencia, ni los estudios. Sino con el carácter y el desarrollo personal;

El líder, el trabajador común, y el trabajador social (o algo así). Y me hizo el siguiente gráfico.




A día de hoy, no recuerdo que esquematizaba (investigaré sobre ello). La cuestión es que según este entrevistador tenía "madera de líder", por lo que le parecía muy mal que desperdiciara mi tiempo en una recepción (mucho peor que de relaciones publicas, o de camarera). Que lo que tenía que hacer, era marcarme unos objetivos e ir a por ellos...

Estos gráficos han estado almacenados junto a un montón de papeles durante todo el curso escolar 2012 / 2013, pero ahora que este suceso ha vuelto a mi memoria, veo que influenció directamente mi trabajo de fin de máster (tfm).




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